1 de enero de 1970
Los 13 Miradores más Espectaculares de Tenerife
Tenerife es una isla que se descubre mirando. Sus carreteras serpenteantes esconden balcones naturales donde el paisaje se transforma en espectáculo: acantilados que caen a plomo sobre el Atlántico, mares de nubes que flotan bajo tus pies y la silueta imponente del Teide dominando el horizonte. Desde los bosques de laurisilva de Anaga hasta las formaciones volcánicas del Parque Nacional, cada mirador ofrece una perspectiva única de la isla más grande del archipiélago canario. Esta selección reúne trece puntos panorámicos imprescindibles, desde los más populares hasta joyas escondidas que pocos turistas conocen. Prepara la cámara y planifica bien los horarios: algunos de estos lugares se transforman completamente según la luz del día.
Mirador de Archipenque
El balcón definitivo sobre los acantilados más imponentes de Canarias
Situado en la carretera TF-454 de Santiago del Teide, este mirador ofrece la mejor perspectiva de los Acantilados de Los Gigantes, paredes verticales de más de 600 metros que los guanches llamaban la muralla del infierno. Desde aquí contemplarás también el pueblo costero de Puerto Santiago y, en días claros, la silueta de La Gomera recortada en el horizonte. La luz del atardecer transforma las texturas de la roca volcánica en tonos anaranjados y dorados, creando una de las estampas más fotografiadas de Tenerife. El acceso en coche es sencillo y cuenta con zona de aparcamiento.
Consejo: Llega al menos 45 minutos antes de la puesta de sol para conseguir buen sitio y ver cómo cambia la luz sobre los acantilados.
Mirador Cruz del Carmen
Donde el bosque de laurisilva se abre al valle y al volcán
Enclavado en el corazón del Parque Rural de Anaga, este mirador regala una panorámica excepcional de la Vega Lagunera con el Teide como telón de fondo. El entorno está envuelto por el bosque de laurisilva, un ecosistema relicto de la era terciaria que aporta una atmósfera casi mágica. Junto al mirador encontrarás el centro de visitantes, donde puedes informarte sobre rutas de senderismo adaptadas a tu nivel. Es punto de partida para explorar senderos entre helechos gigantes y árboles cubiertos de musgo. La combinación de naturaleza primigenia y vistas abiertas lo convierte en parada obligatoria.
Consejo: Aprovecha la visita para preguntar en el centro de visitantes por el sendero de El Pijaral, conocido como Bosque Encantado.
Mirador de Chipeque
Flotar sobre las nubes con el volcán más alto de España de frente
También conocido como Mirador de Cumbres del Norte, Chipeque ofrece una de las experiencias más sobrecogedoras de Tenerife: contemplar el mar de nubes extendiéndose bajo tus pies mientras el Teide se eleva majestuoso al frente. Situado en zona elevada con acceso cómodo en coche, es especialmente popular al amanecer y al atardecer, cuando la luz rasante crea contrastes dramáticos. Desde aquí también se aprecia el verdor del Valle de La Orotava cuando las nubes permiten ver el tesoro que guardan debajo. Un lugar para detenerse, respirar y comprender la escala del paisaje volcánico tinerfeño.
Consejo: Madruga para el amanecer: la combinación de primeras luces y mar de nubes es absolutamente espectacular para fotografía.
Mirador Pico del Inglés
El mirador más completo para abarcar todo el Parque Rural de Anaga
Este es uno de los miradores más visitados de Tenerife, y con razón: ofrece vistas panorámicas de 360 grados sobre el Parque Rural de Anaga. Desde su plataforma circular puedes girar y descubrir barrancos profundos, crestas afiladas, el océano Atlántico y, en días despejados, las islas vecinas. La popularidad tiene su contrapartida: encontrarás bastante gente, especialmente en fin de semana. Aun así, la amplitud del panorama compensa. El acceso por carretera incluye algunas curvas cerradas pero está bien señalizado. Combínalo con Cruz del Carmen para una jornada completa en Anaga.
Consejo: Visita entre semana a primera hora de la mañana para evitar aglomeraciones y disfrutar de mejor visibilidad.
Mirador de Humboldt
El paisaje que enamoró al naturalista más ilustre del siglo XIX
Este mirador homenajea a Alexander von Humboldt, el científico alemán que quedó prendado del Valle de La Orotava durante su visita a Tenerife. Ubicado en la carretera TF-21 entre La Orotava y Puerto de la Cruz, ofrece vistas privilegiadas del valle con sus extensiones de plataneras descendiendo hacia el mar, los municipios de Los Realejos y Puerto de la Cruz, y el Teide coronando el fondo. Cuenta con zona de aparcamiento y acceso sencillo, lo que lo convierte en parada habitual para quienes recorren el norte. Un lugar para entender por qué Humboldt registró estas vistas en sus crónicas magistrales.
Consejo: Combina la visita con un paseo por el casco histórico de La Orotava y sus famosos balcones de tea canaria.
Mirador de Punta de Teno
El finisterre canario donde el sol se despide sobre el Atlántico
En el extremo más occidental de Tenerife, donde la carretera de vértigo termina entre acantilados y océano, se encuentra este rincón con su histórico faro de franjas rojas y blancas construido en 1897. Las vistas a los Acantilados de Los Gigantes desde aquí son impresionantes, y en días claros se distinguen La Gomera y La Palma en el horizonte. Llegar requiere esfuerzo: la carretera tiene restricciones de acceso en determinadas franjas horarias. Pero quien consigue estar aquí al atardecer entiende por qué muchos lo consideran el mejor punto de Tenerife para ver la puesta de sol.
Consejo: Consulta los horarios de acceso en coche antes de ir; fuera de las horas permitidas hay servicio de guagua desde Buenavista del Norte.
Llano de Ucanca
La cañada volcánica donde el Teide muestra su cara más imponente
Accesible por la carretera TF-21 dirección Vilaflor, este mirador permite contemplar la cara oriental del Teide y Pico Viejo desde una de las cañadas más extensas del Parque Nacional. Aquí el paisaje volcánico despliega toda su grandeza: coladas negras, pumitas rojizas y formaciones erosionadas por siglos de viento y altitud. Destaca el pitón volcánico conocido como La Catedral, una estructura rocosa que parece diseñada por un arquitecto delirante. Es lugar de paso obligado para quienes cruzan el parque, pero merece detenerse y caminar un poco para absorber la inmensidad del entorno.
Consejo: Lleva ropa de abrigo incluso en verano: la altitud hace que las temperaturas bajen considerablemente.
Mirador Cruz de Hilda
Silencio y vértigo en el corazón salvaje del Macizo de Teno
En pleno Macizo de Teno, este mirador ofrece una perspectiva sobrecogedora del Barranco de Masca. El paisaje es salvaje, con paredes verticales que caen hacia la profundidad del barranco y una sensación de naturaleza intacta difícil de encontrar en otros puntos de la isla. Aquí el silencio solo se rompe por el sonido del viento. Es un lugar para desconectar, respirar hondo y dejarse impresionar por la geología. El aparcamiento es muy limitado, lo que mantiene la afluencia controlada. Ideal para quienes buscan experiencias contemplativas lejos de las masas turísticas.
Consejo: Si no encuentras aparcamiento, la línea 355 de guagua tiene parada justo en el mirador.
Mirador de Masca
La postal más reconocible de las Islas Canarias
El Barranco de Masca es probablemente el paisaje más fotografiado del archipiélago canario, y este mirador ofrece la vista clásica que aparece en guías y postales. El caserío de Masca se descuelga por la ladera entre palmeras y terrazas de cultivo abandonadas, mientras el barranco se abre hacia el océano entre paredes verticales. Es parada imprescindible en cualquier ruta por el noroeste de Tenerife. La carretera de acceso tiene muchas curvas y puede resultar vertiginosa, pero forma parte de la experiencia. Prepárate para compartir el momento con otros visitantes.
Consejo: Si planeas hacer el sendero del barranco hasta la playa, necesitas reservar permiso con antelación.
Mirador de Chirche
Donde el paisaje cambia del azul atlántico al volcán en un solo vistazo
Situado en Guía de Isora, este mirador aparece cuando tomas el desvío en Chirche desde la carretera de Chío hacia el Teide. Ofrece un panorama con distintos registros: desde el mar hasta la montaña, pasando por zonas de cultivo y barrancos. Es un punto estratégico para entender la verticalidad de Tenerife, cómo la isla asciende desde la costa hasta las cumbres en pocos kilómetros. Si continúas hacia el Parque Nacional, el regalo visual se multiplica. Menos conocido que otros miradores, permite disfrutar del paisaje con más tranquilidad.
Consejo: Úsalo como parada intermedia en la subida al Teide desde el sur; rompe el viaje y estira las piernas.
Mirador de La Atalaya
El secreto mejor guardado sobre Garachico y sus lenguas de lava
Discreto y alejado de las rutas turísticas habituales, este mirador en El Tanque ofrece una vista única: el pueblo de Garachico desde las alturas, con las lenguas de lava que creó la erupción del volcán de Trevejo y que hoy forman las piscinas naturales de El Caletón. La carretera de acceso tiene bastantes curvas, pero la recompensa es doble: paisaje espectacular y casi nadie con quien compartirlo. El entorno está rodeado de pinos canarios de alta montaña, lo que aporta un aroma característico y frescura incluso en días calurosos. Para quienes buscan Tenerife sin filtros turísticos.
Consejo: Combínalo con un baño en las piscinas naturales de El Caletón en Garachico y comida en algún restaurante local.
Mirador de La Tarta
Un corte de pastel que revela millones de años de historia volcánica
Este mirador debe su nombre a las distintas capas volcánicas visibles en el corte del terreno, que recuerdan a las capas de una tarta. Es una parada perfecta para entender la historia geológica de Tenerife: cada estrato representa una erupción diferente, con colores y texturas que varían según la composición del magma y las condiciones de enfriamiento. Situado en la carretera hacia el Parque Nacional, es muy recomendable para quienes sienten curiosidad por el vulcanismo. No necesitas ser geólogo para apreciar la belleza de este libro abierto en la roca.
Consejo: Busca el panel informativo que explica cada capa; transforma una parada rápida en una lección fascinante.
Mirador Los 500 Escalones
Vistas abiertas donde el relieve volcánico se encuentra con el océano
Este mirador ofrece una perspectiva amplia del litoral tinerfeño y el relieve volcánico de la isla. Las vistas abarcan la costa y, en días despejados sin nubes bajas, es posible distinguir la silueta del Teide al fondo. El nombre hace referencia a los escalones que descienden hacia la zona costera, aunque el mirador en sí es accesible sin necesidad de bajarlos todos. Es un punto interesante para apreciar cómo la actividad volcánica ha modelado la línea de costa, creando acantilados, plataformas y calas. Menos masificado que otros miradores, permite disfrutar del paisaje con calma.
Consejo: Si decides bajar los escalones, lleva calzado adecuado y agua; la subida de vuelta requiere buena forma física.
Recorrer los miradores de Tenerife es entender por qué esta isla fascina a viajeros y naturalistas desde hace siglos. Cada punto ofrece una lectura diferente del territorio: la potencia del vulcanismo, la exuberancia de los bosques húmedos, la inmensidad del océano. Te recomendamos distribuir las visitas en varios días, combinando zonas cercanas y respetando los mejores momentos de luz para cada ubicación. Lleva siempre ropa de abrigo para las zonas altas y consulta el estado de las carreteras antes de dirigirte a puntos remotos como Punta de Teno. Las mejores vistas de Tenerife te esperan.